Hola cyber lectores, comenzare mi relato diciendo que soy un joven gay bien calenturiento de 20 años, moreno, bastante alto, delgado, simpático y bastante discreto jejeje, me gusta practicar mucho sexo, claro siempre usando protección, ya saben por todas esas enfermedades que hay en las calles; en fin me gusta hacer de pasivo, me gusta sentir ese bate de carne caliente dentro de mi ano moviéndose dentro de mi cavidad anal, ufffffffffffffff solo de contarlo me excito, pero ahora si vamos a lo que vinimos, les contare un relato que me ocurrió hace poquitos días.
Saludos a los asiduos lectores de relatos, esta es la primera vez que escribo uno y espero hacerlo bien y que sea de vuestro agrado. La historia que les contaré me sucedió el año pasado cuando buscaba un piso para compartir en Madrid.
Soy un chico de 19 años y os voy a contar la mejor experiencia que tuve con dos de mis mejores amigos de mi edad. Estaba un día en casa de mi amigo Adriá viendo una peli, un viernes por la tarde, y luego habíamos quedado con el resto de amigos como siempre. Total, que la película era un auténtico coñazo, creo que jamás me había aburrido tanto, así que se lo dije a mi amigo y la quitó.
Esta historia que comparto sucedió en una tarde de invierno, después de un largo día de clases en la universidad donde estudio, me reunía siempre con 2 amigos, Felipe y Ronald (los más cercanos) y decidimos beber algo, la ocasión lo ameritaba pues habíamos entregado un trabajo y nos había ido bastante bien, después de juntar el dinero y comprar unas cervezas nos pusimos a beber y conversar como habitualmente lo hacíamos, así pasamos la jornada bebiendo bastante y llegó la hora prudente (ni tanto) de retirarnos a casa.