Hola, me llamo Jose, tengo 22 años, trabajo de camarero en el bar de mis padres y soy heterosexual, por eso nunca me explicaré por qué pasó esto, hace ya casi un año.
Casi cada noche, desde hace mas de un año, entraba en el bar un chico, Miguel, que se sentaba en una esquina de la barra del bar, pedía una cerveza y un par de tapas, se lo tomaba y se iba. Así día tras día. Al ser mas o menos de mi edad, comenzamos a hablar y se creó cierta amistad, de cliente a empleado. Por aquel entonces mis horas de gimnasio empezaban a notarse, y la verdad es que los pantalones negros del uniforme empezaban a quedarme estrechos, sobre todo por el culo. Un día al agacharme para coger una botella de la cámara, debajo la barra, Miguel me dijo: - Jose, estás echando un culo para sembrar nabos. Este comentario me sentó muy mal, a pesar de que solo yo lo escuché. Por ese motivo comencé a esquivarlo y prefería que fuese mi padre quien le sirviera a partir de ese día.
Llegando el verano, una noche mi padre se sintió mal y no bajó a trabajar al bar, por lo que al llegar Miguel no tuve mas remedio que atenderle yo. - Hace unas semanas que no me hablas, Jose, ha pasado algo que te haya molestado conmigo?- me dijo. - La verdad es que sí. No me gustó nada el comentario que hiciste sobre mi culo. - Tío, era una broma, no te molestes -se disculpó - Mira, para que esto sólo quede en una anécdota te invito a tomar una copa al salir de trabajar, en el pub de la esquina. Me pareció bien, al fin y al cabo se estaba disculpando.
Al cerrar fuimos al pub, allí me contó que no era de la ciudad, sino de un pueblo, que sólo estaba allí trabajando, y para que el piso le saliese un poco mas barato lo compartía con estudiantes. Como no se le daba bien cocinar prefería cenar en el bar, por eso iba casi a diario. Hablando de todo un poco, comentamos que a los dos, a veces, para relajarnos nos gustaba fumarnos un pitillo, y decidimos fumarnos uno, en plan "pipa de la paz", pero como no teníamos hierba tuvimos que ir a pillarla, cogimos su coche y fuimos a por ella.
La noche era calurosa, a pesar que aún no era verano. Decidimos parar en un descampado y fumarnos el pitillo sentados en el capo del coche. Cuando ya solo quedaba una calada ninguno quería dársela, así que Miguel me dijo: - Compartamos la última calada. - Cómo?- Le dije yo. Miguel le dio la calada y acercando sus labios a los míos, pasó a mi boca el humo. - Esto ha sido una mariconada - le dije riéndome. - Quizás si, ¿pero te ha gustado? - Bueno, nunca pensé en que otro chico me besase nunca en la boca - Le contesté en broma. Fue entonces cuando Miguel me beso en los labios de forma muy apasionada. Yo no hice nada, sólo aceptar el beso, aun no se muy bien el porqué. Mientras me besaba, con su mano me tocaba el pecho. Era una sensación agradable. Casi sin darme cuenta dejó mis labios, se agacho delante de mí y sacándome la polla comenzó a chupármela, era increíble.
Se detuvo, se puso de pie y me dijo: - Ahora que me harás?
Se sentó a mi lado, bajándose los pantalones del chándal que llevaba. Debajo llevaba un tanga de color blanco. Era la primera vez que veía a un tío con tanga, por lo que me quedé mirándolo. Sin decir palabra me levanté frente a él y le di la vuelta para que se quedase con la cara sobre el capo del coche. Con una mano separé la tira del tanga que tenía entre los glúteos mientras que con la otra mano sujeté mi polla y la enfilé a su agujero. Metí un poco la punta, y de una embestida metí mi polla entera. No se quejó, aunque por la forma en que se agarró a los limpiaparabrisas supongo que le dolió bastante. Era la primera vez que enculaba a alguien y hoy día se que cometí dos errores: uno, follar sin condón; otro, hacerlo a lo bestia.
Aunque estaba caliente y mis embestidas eran muy fuertes, tardé muchísimo en correrme, supongo que por culpa del alcohol y la hierba. Cuando me corrí, la vergüenza por lo que acababa de hacer me inundó, así que sin limpiarme siquiera me vestí y subí al coche sin decir ni una sola palabra. El camino a casa se hizo eterno sin cruzarnos una frase.
Nada mas llegar a casa sólo pensaba en darme una ducha y limpiarme de lo que acababa de hacer. Al desnudarme comprobé que tanto mis slips como mi polla estaban manchados de los restos que hasta hacía un rato estaban en el interior de Miguel. Esto me repugno muchísimo, a la vez que me provocó una erección fortísima que solo pude aliviar con una buena paja.
A partir de ese día fueron muchos los que Miguel me invitó a tomar una copa, aunque tengo que decir que la mayoría de ellos ni siquiera íbamos al pub, directamente nos dirigíamos a aquel descampado a... ya sabéis.
Con el principio del verano las clases terminaron y los compañeros de piso de Miguel volvieron a sus casas, así que para no hacer frente al pago del alquiler él sólo, decidió buscar un piso más económico, ésto hizo que se mudara a otro barrio. He perdido un cliente, pero he ganado la comodidad de una cama, ya que este piso no lo comparte y tenemos mas intimidad.
Pronto hará un año desde que empezamos esta relación de sexo. Como he dicho antes, soy heterosexual, no me van para nada los tíos, pero tengo que reconocer que el sexo con Miguel es increíble. En todo este tiempo ni tan siquiera le he tocado la polla, no me gusta, para mi es como si fuese una chica, pero he pensado que para este aniversario que se aproxima le daré una sorpresa y le haré una mamada. Se que no me gustará, incluso estoy convencido que me dará asco, pero se que a él le hará feliz, y creo que se lo merece, al menos por todo este año sin pedirme nada a cambio.
 
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