Había despertado tarde por no dormir bien la noche anterior, perezoso y somnoliento como cualquier niño que odia el hecho de levantarse temprano para ir al colegio sigo mi camino al lavado para asearme correctamente y vestirme con el uniforme: zapatos negros, pantalón plomo oscuro, camisa blanca, corbata y saco azul, así me veía elegante y pulcro, creo ahora a mis 19 que los colegiales de uniforme se ven bastante bien y me resultan muy atractivos.
Estaba en el umbral de mi casa cuando recordé con nerviosismo lo que alojaba mi mochila, y una vez mas no dejaba de pensar en aquello que había despertado totalmente mi curiosidad y todos mis sentidos eróticos, mientras paso a paso me dirigía al colegio no dejaba de ver a todos con detenimiento tratando de imaginar: cómo sería?, de qué tamaño?, etc. Lo que más me impresionaba era aquellas personas que llevaban trajes deportivos, observaba de reojo y con temor a ser descubierto como la tela del buzo deportivo demarcaba claramente la forma del pene en reposo, los mejores eran de las personas mayores que se veían grandes y gruesos, me ruborizaba al imaginarlos desnudos tanto que la mayor parte del camino fui con la verga erecta aspecto que oculte bien con el saco. Al llegar a mi colegio seguía en mis observaciones esta vez a alumnos mayores, sin embargo me quede viendo unos pantalones en particular – no me di cuenta en ese momento a quién estaba viendo— el pene se demarcaba hacia una lado del cierre y en bastante evidencia invitándome a rozarlo o tocarlo de alguna manera, la verdad en ese momento estaba hipnotizado precisamente por ese que estaba viendo, me lo imaginaba y de pronto ya no aguante la tentación así que decidí que debería rozarlo claro tomado mis precauciones para hacerlo ver accidental. Llegue cerca de esa persona, mi idea era pasar por delante y rozar con mi mano en sus partes de forma rápida y luego pasar de largo rápido para no dar lugar a comentarios. Pensé que al menos eso sería suficiente en ese momento para aplacar tan impulsivos deseos, en el momento exacto cuando iba a realizar mi hazaña escuche decir: No te quedes callado y por lo menos salúdame. Me sentí caer en un tremendo abismo, estaba totalmente ruborizado y avergonzado cuando me fije exactamente quién era esa persona, Daniel aún mencionaba algo que no recuerdo qué era, pues en es instante todo el piso se movía y estaba con un tremendo mareo que hacia temblar todo mi cuerpo. De pronto reaccioné ante la común brusquedad de Daniel que me daba el "Pasó Timbres", un juego que en mi país es practicado hasta ahora y consiste en dar un golpe a una persona mencionando esa frase cada vez que suena uno de los timbres del colegio y resulta a veces doloroso, y en efecto dolor fue el que sentí al recibir tremendo golpe seco en mi brazo: Mierda – dije, a esa edad creo que a todos se nos salen los disparates en el colegio. No te quejes que no te lo di tan fuerte – decía Daniel. Daniel había sido desde el pre-escolar mi mejor amigo, a sus 10 años era un chico risueño y delgado de tez blanca y cabello negro corto, ojos cafés, cara angelical, además de ser el mas alto de mi curso también era uno de los mas aplicados; sin embargo hasta ese entonces no había notado que tenia un trasero grande y redondo, y un visible pene que me seguía llamando la atención, sólo lo miraba casualmente pues temía que se diera cuenta y si eso sucedía no podría evitar hablar al respecto. Estás muy distraído hoy, ¿que te pasa? – me dijo. Solo estoy con sueño no te preocupes. Me acerqué a él con cuidado aún frotándome el brazo y le susurré: Tengo una cosa que quiero que veamos en el curso, seguro y te gusta. ¿Qué es? – me dijo. Ahora no, te lo muestro adentro. Después de la formación en las canchas de todo el alumnado, y las recomendaciones del director y de algún profesor pasamos a los cursos, por suerte la primera clase la pasaríamos solos por una reunión del profesorado así que aproveché para mostrar mi gran descubrimiento. Primero llame a Daniel a una esquina alejada para estar seguros, acomodamos dos bancos y saque la revista abriéndola desde el principio y enseñándole lo que él jamás había visto hasta ahora, su asombro era claro además de soltar una pequeña risilla de la cual participe y empezamos ambos a observar el contenido pagina por pagina detenidamente. No me di cuenta que Sergio se estaba acercando hacia nosotros, sólo escuché decir bastante fuerte: ¡¡Que jodido!! , ¿donde la conseguiste? Peor modo de alertar a todo el curso no podía existir, sin embargo no podía hacer nada por ocultar lo que en nuestras manos había quedado evidente; por si fuera poco y a ese punto Sergio empezó a llamar uno por uno a toda la pandilla del curso. La pandilla estaba compuesto prácticamente por lo mas indisciplinados muchachos del salón, en total eran 4 y precisamente Sergio, hacía de líder por ser el mayor con 12 años cumplidos, se acercaron primero su "lamebotas" Joel con Harold ambos con 11 años, al final estaba el niño mas escandaloso y el último al que le hubiera querido mostrar mi revista, Yuri, que nombre mas raro para un niño. Sin preguntar nada acomodaron más bancos y empezaron a observar con nosotros, sin embargo comenzamos de nuevo y fue Sergio quien tomo el poder de la revista arrebatándola de mis manos y empezando a pasar las hojas, todos estaban asombrados y se escuchaban el mismo tipo de risillas que habíamos soltado Daniel y yo con antelación, de lo que estoy seguro tenia una excitación aún mayor que la de la tarde anterior provocada por el morbo de ver todos juntos aquella revista, además de que impúdicamente observaba los pantalones de mis compañeros tratando de encontrar algún resquicio del efecto de la revista, no resistía esa situación. Al levantar la cabeza la estupefacción me invadió, pues ya no éramos tan sólo 6 chicos. Las expresiones "¡¡uuuuuhhh!!", "¡¡miraá!!", "¡¡uuuuffff!!" que salían en gran entonación de la boca de Yuri había aglomerado a todos los chicos del salón amontonándolos, conformando así una isla de 20 personas sólo para varones apartado de las niñas e impidiendo si quiera que se acercaran diciendo "…área solo para chicos, las chicas a sus chismes…". Tenia la cabeza perdida y mi respiración entrecortada, yo ya no veía la revista estaba observando los rostros de mis compañeros y sus parte sobre el pantalón encontrando en algunos pequeñas carpas que demostraban que gozaban de aquello, sin embargo no era eso lo que me tenia así, estaba mas excitado aún por que discretamente había colocado la mano en el muslo de Daniel, inconcientemente había empezado como un apoyo y luego poco a poco empezaba a subir suavemente, cubierta por la mesa del pupitre mi mano tenia depositados todos mis deseos mas profundos "tocar a Daniel eso que me llamaba la atención desde la mañana". Subí con cuidado de no alertarlo, cada centímetro lo disfrutaba por el calor que desprendía su pierna que aumentaba más cada vez que recorría un poco con mi mano hasta que llegué al limite, con un dedo choque suavemente con un mástil duro y en plenitud que me invitaba a agarrarlo y acariciarlo, sin embargo solo rozaba aquel premio con mi meñique, quería más pero no sabía si estaba dispuesto a hacerlo, mas aún no sabia si Daniel lo iba a aceptar, final mente apareció la oportunidad, Sergio había llegado a la parte del relato, y seguía con detenimiento la historia del joven pero a muchos no les cuadraba los menudos 22cm de la morena. ¿Qué es esto? – me había preguntado Sergio. Salté de inmediato para observar bien y en ese instante fue cuando puede tocar en su totalidad el pene de Daniel, pude agarrarlo como apoyo para impulsarme y recorrer con toda la palma no solo el tronco sino también los testículos, parecía tener no mas de 11cm algo delgado, además con descaro mi pulgar acariciaba su glande resbalando por el liquido pre-seminal que de el había emanado y aunque lo toque sobre el pantalón claramente sentí que así era exactamente. ¡¡haaayy!! – escuché decir acompañado de una risilla mas sonora mientras ponía sus manos sobre su pantalón. ¡¡Perdón!! , no me fijé – le dije con la mayor de las hipocresías. No te preocupes no pasa nada. Como que no pasa nada, seguro la tienes parada – Yuri como siempre se había inmiscuido una vez mas en algo que no le correspondía. Por lo menos eso hay, a ti nada te veo, ni aunque me acerque – le replico Daniel bastante desafiante. Era cierto pues nada parecía haber reaccionado en sus pantalones, mas aún causó una risa por demás sonora que avergonzaba a Yuri, el cual ahora sólo permanecía quieto y callado, y aunque no por mucho eso ya era un alivio. Muy observador me di cuenta como algunos se sacaban rápidamente la mano del pantalón y la escondían además de que no era para menos. Ya basta, miren a la morena que tiene una tranca impresionante – Sergio intervino y todos miraban con curiosidad. Vaya mariconada – alguien se atrevió a decir. Pero mira como se lo ensarta el tipo ese por el traste, le debe doler a la muy puta – replico Sergio. Pasaron más hojas y se veía al joven montando en la morena. ¡¡No jodas, mira cómo se deja el puto!! – volvía a vociferar Yuri palabras tan fuertes que no creo que las chicas las hayan pasado por alto. Calla que te escuchan, sigamos viendo – era el mandato de Sergio. Habíamos llegado al final y se veía a los dos rendidos con los miembros ahora flácidos, y yo ya no podía rehacer mi anterior acto pues Daniel ahora estaba con las manos sobre sus muslos. Él se animo a decir: De la mujer se vuelve así por la excitación. Obviamente mi amigo no se percataba de todo lo que contenía ese relato y dijo algo bastante inocente, me parecía que no estaba atento a lo que habíamos visto. De todas formas se mereció la risa de todos ahora bulliciosa que lo cuestionaba acerca de eso pues a vistas claras se trataba de un travesti. Defendí a mi amigo y decidí que ya era suficiente, quitándole la revista a Sergio la guarde con prisa sin mirar a nadie. Cuando ya íbamos a retirarnos a Joel se le ocurrió que podríamos jugar a la botella con penitencias, no me pareció nada peligroso pero después cada penitencia agravada en el tono de su lujuria habia demostrado que la revista había ocasionado grandes efectos en el grupo. La primera penitencia la dio Sergio: La boca de la botella indica la victima y la base al que la victima debe hacer la penitencia, ok atentos la primera penitencia es: "Pasar la cara de frente por la entrepierna del otro". Al que no lo haga le hacemos la ley del hielo – gritó Joel. En este juego tan dramático solo nos animamos a participar 8 chicos sin embargo los otros continuaban viendo cubriendo y expulsando a cada niña que se acercaba. La botella giro bastante con la fuerza aplicada por Sergio y seleccionó a Yuri como el penitente y como Joel era el beneficiado, a este parecía agradarle la idea pues sonreía y se preparaba a la vista de todos sacando adelante su cadera y hacia ver claramente su excitación en una carpita que le sobresalía delante; Yuri por otro lado se hacia de rogar y no le quedo más que hacerlo por miedo a Sergio. Yuri puso primero la nariz sobre la ingle de Joel y con los ojos cerrados empezaba a subir hasta que su boca quedo sobre la tranca de Joel, este a traición retuvo su cabeza con las manos mientras masajeaba su entrepierna la cara de Yuri, el pobre inútilmente trataba de zafarse y sus amigos solo atinaban a reír mientras que Joel le decía: Vamos, dale una buena probada "Yuritza". En ese instante solté una risa fuerte y me burlé de él, sin embargo mas tarde comprendería que no se debe disfrutar de las desgracias ajenas. La siguiente penitencia debía colocarla Yuri, y este dio un gran salto en la exageración lujuriosa de la misma. - "Al que le toque se deja culear con ropa por lo menos 30 segundos" – dijo con bastante autoridad, y suerte que dijo "con ropa". Para desventura de Daniel la botella se deslizo un poco para designarlo a él como el penitente y a Sergio como el beneficiado, como siempre seguido de Joel quien le controlo el tiempo; a diferencia del resto a Sergio se le veía una verga claramente más grande que los demás, así lo demostraba una carpa mas pronunciada que se veía claramente. Mi pobre amigo no tuvo más remedio que agacharse y dejarse hacer, Sergio hacia como que lo penetraba y una y otra vez, restregaba su cadera como en un mete y saca, me parece que le agradaba bastante y lo confirme cuando le decía: Que bien se siente tu culito, si fuera una chica ya serías mía –mientras con las manos sujetaba ambos glúteos carnosos y redondos. Con cierta impotencia, no se que me pasaba pero no soportaba esa escena, mas aún por que se trataba de mi mejor amigo, incluso llegue a sentir rencor hacia Daniel al darme cuenta que ya llevaba un minuto y no reclamaba, se safó en un instante cuando Joel le dijo que ya era hora, creo que tomo bastante bien el significado "por lo menos 30 segundos". Le tocaba a él la penitencia, sin embargo yo estaba ya molesto por lo sucedido y ya había perdido interés en el juego. "Al que le toque se dejará culear con ropa por todos patitas al hombro" – había mencionado y todos habían aceptado y al parecer yo también. Si sentía rencor por lo que Daniel había hecho antes, en ese instante ya lo odiaba a tal punto que quería estrangularlo, el penitente había resultado ser yo. El me había sentenciado a ser la pseudoputa de un grupo de niños y no lo soportaba pero tenía que cumplir. Me recosté con cuidado y lentitud en el suelo mientras todos más que tapar, estaban observando con hilaridad la situación. Yo abrí mis piernas y Sergio fue el primero quien con brutalidad empezó a restregarme su sexo en mi trasero, no se que me paso pero olvide el enojo y procuraba sentir cada vez mejor ese trozo aunque fuera con ropa me estaba agradando y bastante; Sergio se retiro y el turno fue de Joel quien era mas sádico y gritaba. Tengo mi puta, se llama Gabriela, es una perra, arrabalera – en ese momento no sabía si hacer caso a eso o seguir sintiendo al tronco de Joel con deleite. A su paso siguieron Harold, Yuri, otros dos compañeros Alex y Manuel; cada uno me había hecho sentir sus penes claramente con gran agrado los aceptaba, excepto a Yuri quien no parecía tener nada. Por último había llegado el turno de Daniel, este me miraba con una sonrisa y se relamía los labios, pero no se decidía si proseguir o no. De pronto desfogué toda mi furia en su contra, me pare rápido y le di un buen golpe en el estómago que lo dejo sin aire acompañado de las palabras "Pasó Timbres", la hora del recreo había llegado y todos empezaban a salir. Luego mas calmado lo ayude a levantarse y se recupero un poco. Te has pasado esta vez – me dijo. Tu también, poniendo esa maldita penitencia. Eso es por tu mala suerte – me dijo recuperando el aliento. Ya no importa, vamos que no podremos jugar. Al salir me di cuenta que todos estaban formados y que se habían suspendido las clases con lo que todos deberíamos volver a nuestras casas. Recogí mis cosas y me dirigí hacia la salida, acompañado de Daniel. Mis padres salen en la tarde, ven y jugamos con el Nintendo 64– dijo. Ok le digo a mi mamá y estoy ahí después de almuerzo. Al despedirnos, fueron sus últimas palabras las que retumbaron en mi cabeza: "…aun me debes la penitencia…" La verdad no sabia como tomarlo solo seguía paso a paso hacia mi casa.
 
|