Estos últimos meses habían sido algo complicado, el trabajo y los negocios que eran mi refugio desde hace muchos años, me estaban exigiendo mucha atención, el estrés ya se hacia notar en mi estado de animo en general pero ocurrió algo que a cambiado mi vida para siempre, algo que me hizo dar cuenta de que nunca había estado completo y que hizo que me encontrara a mi mismo sin siquiera estar buscando…
Ni Tomás ni Alfonso se tenían mucha confianza. Eran primos lejanos. Compartían una bisabuela, o algo así. Esa noche se encontraron en una fiesta que organizaba algún amigo de un amigo. Al verse, se saludaron y empezaron a conversar. Alfonso era un año mayor que Tomás, y siempre vivió en la ciudad; ahora estudiaba ingeniería. Tomás recién llegaba a la ciudad desde la provincia, a estudiar medicina. Se dieron cuenta de que ambos celebraban esa noche. Tomás celebraba su primer día de universidad, y Alfonso celebraba, irónicamente, el fin de su relación con su novia.
Había despertado tarde por no dormir bien la noche anterior, perezoso y somnoliento como cualquier niño que odia el hecho de levantarse temprano para ir al colegio sigo mi camino al lavado para asearme correctamente y vestirme con el uniforme: zapatos negros, pantalón plomo oscuro, camisa blanca, corbata y saco azul, así me veía elegante y pulcro, creo ahora a mis 19 que los colegiales de uniforme se ven bastante bien y me resultan muy atractivos.
Sin mucha conversación por medio, este estudiante universitario le saca la polla caliente a su amigo y este se lanza a por ella como si de un bocadillo se tratase. La verdad es que tenia hambre :).